domingo, 30 de julio de 2017

Perico Sambeat Ensemble: Zappa sigue vivo

La mente es como un paracaídas. Solo funciona si se abre”. Esta sentencia proviene de una de esas mentes abiertas, la del músico norteamericano Frank Zappa. Marchó hace 25 años dejando tras de sí un abultado legado, no solo por la cantidad de grabaciones, sino por la calidad y honestidad de todo lo que hizo durante su vida.
Genial, irreverente, políticamente incorrecto, Zappa es el músico más osado de la historia del rock. Incursionó prácticamente en todos los géneros musicales, y muy especialmente en el jazz en ciertos períodos. Y aquí es donde aparece, de entre su legión de músicos admiradores,  uno muy concreto: el saxofonista valenciano Perico Sambeat.
Me contaba Perico en una reciente entrevista que ya escuchaba a Zappa desde su más tierna juventud, siendo sus discos de cabecera del bigotudo guitarrista aquellos “Hot Rats”, “The grand Wazoo” y “Over-nite Sensation”, perfectos ejemplos de lo que era capaz de dar de sí.
Espoleado por Chevi Martinez, propietario del club de referencia en Valencia, el  ’Jimmy Glass’, este saxofonista, uno de los más respetados y reverenciados de nuestro país en la actualidad, se embarcó en una tarea engañosamente placentera. “Acepté el reto pensando que las partituras serían fáciles de conseguir, pero el lio comenzó cuando comprobé que o no existían o estaban incompletas, así que tuve que transcribir prácticamente toda la música”, me relataba Sambeat. No se limitó a transcribir; hizo también aportaciones en forma de arreglos o fragmentos añadidos a los temas originales, abriéndolos más al mundo de la música improvisada. Finalmente todo se transformó en un disco magníficamente producido y la posterior gira de la que hemos disfrutado el pasado jueves en Clasijazz.
Resulta arduo describir lo que vivimos, así que voy a emplear palabras sueltas y que sea el lector el que las enlace y asimile como guste: energía, precisión, humor, pasión… ¿Hace falta seguir? 
Ocho músicos descendieron de la nave de la música valenciana –potencia mundial incontestable - desparramándose por el escenario. La columna vertebral era la sección rítmica, que se torna vital para un proyecto como este: Miquel Asensio “Rochet” en las baquetas y Julio Fuster al bajo y contrabajo, se emplearon a fondo para que todo el entramado rítmico fuese perfecto. Tras las teclas, Santi Navalón, erudito en Zappa, suministraba el colorido necesario con un arsenal de sonidos perfectamente elegidos. A ambos lados del líder, y encarando con valentía el nada sencillo repertorio, Toni Belenguer, trombonista queridísimo por los almerienses, Javier Vercher, saxo tenor de  enorme proyección internacional, Voro Garcia, joven trompetista que ya figura entre los más grandes y un inspiradísimo Ivan Cebrian en la guitarra, con el complejo papel, como Perico indicó en varios momentos, de ser “el Zappa de la formación”.
Comenzaron  con el impactante “Zomby Woof”, sentando las bases: potencia y arreglos con precisión de relojero, que dan paso a momentos de total libertad creativa sobre un manto puramente funk. De ahí al sinuoso “It must be a Camel”, la irreverente “Don't You Ever Wash That Thing”, el experimental “For Calvin”, con alucinante solo de trombón salpicado por unos sorprendentes ladridos y desembocando en una de las mas alucinantes improvisaciones colectivas que he podido presenciar jamás, el potente medley “Imaginary Diseases/Tink Walks Amok”, la loca historia espacial de “Inca Roads”, con fabulosos arreglos para vientos y otro lisérgico solo de guitarra de Cebrian, la curiosa y desvergonzada balada “I Promise Not to Come in Your Mouth” con excelente solo de sintetizador y acabando con “A Pound for a Brown”. Como guinda, la composición más conocida del universo Zappa: “Peaches en Regalia”, una melodía de fantasía que ya no pude quitarme de la cabeza hasta que cogí el sueño.

Zappa sigue vivo, y el octeto de Perico Sambeat lo va a demostrar cada noche mientras los dejen, gozando y haciendo vibrar a los oyentes de una música que no tuvo ni tendrá ningún tipo de fronteras. En estos tiempos funestos en los que innombrables cantantes se suben a escenarios para escandalizar a propios y extraños haciendo como que cantan, no puedo por más que insistir en que la música verdadera, la que se hace con el corazón y con la mente abierta, es la que nos va a hacer mejores personas. Zappa forever.


lunes, 20 de marzo de 2017

Pink Tones: La reencarnación de los arquitectos del rock

La banda Pink Tones desplegó en el Teatro Cervantes todo su arsenal sónico y lumínico para deleitarnos con la obra de Pink Floyd


Algo que te ocurre a los trece años puede influenciarte para el resto de tu vida, y aquella tarde en la que logré reunir la cantidad necesaria para correr hacia la tienda de discos del barrio y comprar un nuevo doble vinilo llamado ’The Wall’  fue uno de esos momentos clave. A partir de ahí esos sonidos e historias, tremendamente atractivas para un adolescente, me han acompañado siempre. Por eso Pink Floyd siempre serán importantes para mí.

Con los británicos ya fuera de la carretera, cuesta renunciar a su obra y es quizás ese el motivo de que los Pink Tones, una banda para los que los Floyd ya no tienen secretos, lleve ya más trece años en activo.
La expectación era grande y la afluencia masiva para contemplar uno de los espectáculos más fieles a sus shows, cuya combinación entre música e iluminación tuvo enorme importancia ya desde sus inicios psicodélicos a finales de los sesenta. Y  las casi tres horas de concierto el pasado 11 de marzo en el Teatro Cervantes creo que no defraudaron al más exigente seguidor de los ‘fab four’ del progresivo.
Álvaro Espinosa comanda la nave de tonos rosáceos con un desparpajo a la voz y, sobre todo, a la guitarra, que nos hace soñar que estamos ante el mismo Dave Gilmour. Tras los contundentes tambores, Toni Fernández gestiona los destinos de la formación con la misma seguridad que golpea sus parches. Y, casi oculto tras los teclados, Nacho Aparicio obtiene complejos ambientes, esas cortinas de sonido concebidas por Wright, con experimentada pericia. Junto a estos tres pilares fundamentales, Edu Jerez al bajo, Pipo Rodríguez alternando vientos y guitarras, Alberto Álvarez en teclados, bajo y percusión, y unas bellísimas Cristi López y  Suilma Aali a los coros completan el octeto.
Tras una corta intro instrumental los despertadores anunciaron el clásico  ‘Time’, y de inmediato llegó ‘Pigs (Three different ones)’ el único tema del ‘Animals’ en la noche. Yo esperaba escuchar más de ese disco algo maldito, pero al menos eligieron mi favorito. Tras ‘What do you want from me’ de su etapa Gilmour retrocedieron súbitamente al 68  para sumergirnos en dos clásicos psicodélicos: el ondulante y oriental ‘Set the controls for the heart of the sun’ y ‘A Saucerful of secrets’, con órganos eclesiásticos elevándonos a otra dimensión sonora.
Obligado el viaje a la cara oculta de la luna, con su cara B casi al completo, empezando por la siempre vigente ‘Money’, y las tres finales ‘Any Colour You Like’, con protagonismo de los sintetizadores, ‘Brain Damage’ y ‘Eclipse’. La emotiva ‘Mother’ y  ‘One of these days’, dieron paso a lo más representativo del sonido Floyd: ‘Shine on your crazy diamonds’. Increíble potencia sonora la de esta suite, complementada con  el fantástico círculo de luces que la banda estrenó en nuestra ciudad. Lograron emocionarme ante tamaña obra maestra. Concluyeron su paseo por el famoso disco del hombre quemado con una potentísima ‘Have a Cigar’ y el celebérrimo homónimo ‘Wish you were here’.
Solo una vez intervino Álvaro – para no romper la atmósfera con presentaciones innecesarias-, y fue para pedir silencio – algún sector del público molestó más de lo deseable - encaminado al disfrute máximo de otra gran suite del progresivo: ‘Echoes’. El sonido submarino, conseguido filtrando el piano por el Leslie del hammond la identifica al instante. Le aportaron personalidad, dando lugar a otro momento sublime de la noche.
Y reapareció con fuerza ‘The Wall’, obra cumbre del obsesivo Waters, con su atronador ‘In the flesh’  y la mini-suite ‘The thin ice/Another Brick 1/The Happiest/Another Brick 2 y 3’, asomando por el escenario el hinchable gigante del antipático profesor diseñado por Scarfe, agitándose al ritmo funk del tema más comercial de los británicos.
Para la apoteosis final reservaban otros dos platos fuertes del muro floydiano: la casi heavy ‘Run like hell’ y esa obra maestra que demuestra que una balada puede convertirse en el tema más potente que uno pueda imaginar: ‘Comfortably numb’, con un Álvaro Espinosa ya en éxtasis con su guitarra, dándolo todo en el solo final, finalizando un viaje en el que soñé despierto con una de las mejores bandas nacionales reinterpretando una música que ya es eterna.


sábado, 11 de marzo de 2017

Entrevista a Nacho Aparicio, teclista de Pink Tones

“Una filarmónica interpreta a Mozart, nosotros a Pink Floyd”

Pink Tones, una banda que interpreta a la perfección a Pink Floyd hoy en el Cervantes


Hace más de una década unos amigos decidieron unir sus talentos para interpretar la música de una de las bandas más míticas del rock: Pink Floyd. “Todo empezó en el 2003 con Álvaro Espinosa, nuestro guitarrista, a través de un anuncio en el que buscaba teclista. Me atrajo la idea de tocar la música de Pink Floyd, uno de mis grupos de referencia. Nos conocimos y a partir de ahí incorporé dos amigos de anteriores proyectos, Cefe Fernández al bajo y Toni Fernández a la batería. Justo las personalidades necesarias para construir este proyecto y hacerlo durar durante todos estos años”, nos cuenta Nacho Aparicio, el teclista de los Tones.

Comienzan tocando temas más conocidos, pero poco a poco amplían su repertorio hasta abarcar prácticamente toda la discografía de la banda. “Los primeros conciertos eran más cortos y con los hits esperados. Pero siempre nos ha gustado buscar cosas no tan populares. No podemos quitar las canciones que todos conocen, pero hemos llegado a introducir temas de ‘More’, ‘Obscured by Clouds’ o de ‘Ummagumma’ por ejemplo”, confiesa Nacho, el responsable de reproducir fielmente la complejidad de sonidos de Rick Wright, “En general la complicación de las partes de Wright es la búsqueda de sonidos, esas atmósferas que dominaba como nadie. Uno de los temas donde tiene más protagonismo es ‘Shine on you crazy diamond’: tiene atmósfera, mucho Moog, pianos funky, etc. Es el tema que mejor resume su legado y el que más tiempo ha requerido para hacerlo sonar”, comenta Aparicio, que reconoce disfrutar con otro de los temas más representativos de los Floyd “Me divierto mucho tocando ‘Echoes’. Me parece el tema con mayúsculas, no falta en los repertorios, y es una demostración de lo que se convertiría Pink Floyd en los siguientes discos.

En la web de la banda figura esta frase: "No nos sentimos un grupo tributo, y al igual que una filarmónica interpreta Mozart, nosotros interpretamos Pink Floyd”. Según Nacho “A algunos le parece ofensivo que se interpreten temas de otros artistas, pero solo ocurre con la música rock. Nadie lo objeta con la música clásica, ópera, ballet, teatro o incluso cine.

Pink Tones suenan fielmente a los Floyd de los 70 usando instrumentos actuales. “…usar la tecnología de esa época es complicado, habría que transportar decenas de teclados, sería imposible llevarlos al directo. Utilizamos instrumentos actuales con tecnología que permite emular esos sonidos”, desvela Nacho.

En su espectáculo no olvidan la parte visual, complicada y costosa pero, según el teclista, necesaria: “No miramos si merece la pena, intentamos presentar un espectáculo digno y que llegue al público. Lo visual era muy importante en los espectáculos de Pink Floyd, y lo es también para nosotros.
Por último, preguntamos a Nacho si el próximo sábado sonarán esos clásicos que todos esperan. “No pueden faltar nunca los ‘Money’, ‘Another brick in the wall’, ‘Comfortably Numb’, ‘Shine…’  pero no hay que olvidar los temas menos conocidos que van a hacer a los fans recordar momentos muy bonitos.

En esta gira que pasa por Almería los Pink Tones prestarán especial atención al disco 'Animals', una obra conocida y valorada solo por los más entusiastas de la banda. ”Es un disco muy de fans, no tan conocido para el resto. Disco difícil, transición entre dos joyas como ‘Wish you were here y The Wall. Pocos temas, extensos, que no llegan fácilmente al público y supuso el inicio del liderazgo completo de Roger Waters. Queríamos volcarnos en este disco, intenso, directo y con momentos únicos que no hay en otros de Pink Floyd”.


sábado, 4 de marzo de 2017

Brad Mehldau: respirando música

El pasado 28 de febrero el trío del revolucionario pianista Brad Mehldau realizó un impresionante concierto que pasará a la historia cultural de nuestra ciudad.

A veces el silencio es muy ruidoso. Cuando toco trato de escuchar al público. No se merece menos’, dice Brad Mehldau en las notas incluidas en su disco ‘10 Years Solo Live’. Y yo allí, sentado a escasos tres metros de él, pensaba a ratos en esa frase y, aunque me concentraba en escuchar, también me preocupaba el que posiblemente yo, junto a las otras 164 almas que me acompañaban, representábamos ese ruido silencioso, esa energía muda de la que parece alimentarse noche tras noche, en cada auditorio, en cada teatro. En Clasijazz, en esta ocasión.
Cuenta Pablo Mazuecos  que llevaba más de ocho años tras su ídolo, soñando con esas dos horas que pasaron a una velocidad más vertiginosa que los dedos del propio pianista. Arduas gestiones, negociaciones a alto nivel y sobre todo mucha tenacidad hicieron posible su sueño.
Allí estaba un renovador del lenguaje jazzístico en las dos últimas décadas, sucesor de Kelly, Evans, Monk o Jarrett, aunando con una maestría rayana en lo cósmico músicas tan dispares como lo experimental de Radiohead, el pop beatlemano – su amor por las melodías de McCartney es indudable – con la tradición jazzística, dosis de blues y sin olvidarnos de influencias clásicas como Bach o Brahms.
De negro, delgado, etéreo y con mirada inquietante, apareció como de la nada, con sus compañeros de mil batallas Larry Grenadier y Jeff Ballard, dirigiéndose hacia el Steinway. Se sentó en la extrañamente baja banqueta, adoptó su pose característica de cabeza medio ladeada y sus manos comenzaron a acariciar el teclado. El viaje estaba a punto de comenzar.
La inicial ‘Gentle John’ era un funk suave y parecía estar pensada para ir introduciéndonos poco a poco en su universo. Con ‘Strange gift’ comenzó su recital de mano izquierda, con la que literalmente nos hipnotizó con arpegios imposibles, mientras desarrollaba una bellísima melodía  con la diestra - por momentos me recordaba a Falla - secundado por Grenadier. Personalmente opino que Brad, a nivel mental, tiene una sola mano con diez dedos, y una mente capaz de dominar el movimiento de cada uno de ellos a su antojo. No le encuentro otra explicación.
A esas alturas ya nos habíamos zambullido en su mundo lleno de sutilezas, extremada sensibilidad y de juegos con la dinámica que nos conducen a todos a compartir con él y su banda los clímax más absolutos. Un tema de Ballard sin bautizar nos introdujo en toda una vorágine rítmica, donde los tres músicos parecieron fundirse en uno.
Como todo amante de la buena música, Brad explora los tesoros de Brasil, y nos regaló su versión del ‘Valsa Brasileira’ de Buarque y Lobo, pero mentiría si dijese que no sentí una emoción especial cuando sonaron los primeros compases de ‘And I Love Her’. Creo que nadie como Brad explora tan inteligentemente las melodías de Macca y esta no fue excepción. Con otros dos temas propios y también sin nombre, el concierto tocaba a su fin. Nuevamente la izquierda del pianista parecía independizarse de su dueño, manteniendo un electrónico arpegio mientras hacía diabluras con su otra mano. Con la balada final nos hizo viajar desde el mejor Bill Evans a momentos de piano solo cercanos a Debussy.
Nunca sabremos si fue el calor del público lo que hizo que cayesen tres bises: ‘West coast blues’ de Montgomery, con solo de Jeff  incluido, un envolvente ‘River man’ y de postre ‘It Might As Well Be Spring’, el standard con el que comenzaba primer disco como solista, hace más de veinte años.
Tras los últimos saludos y retirándose tan felino y silencioso como llegó, todo eran miradas cómplices entre la gran familia que formamos los habituales de Clasijazz. No necesitábamos hablar y parecíamos levitar unos centímetros sobre el suelo de la sala, manteniendo la respiración, asimilando el vendaval de música que acababa de golpearnos en lo más hondo de nuestras almas. Durante la vuelta a casa no dejaba de pensar en la paradoja de esta pequeña ciudad en la que la atención de la mayoría se focaliza en un ruinoso equipo de futbol que solo depara disgustos y no aprecia como su valor cultural progresa día a día. Será cuestión de seguir haciendo ruidoso silencio hasta que nos escuchen.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Luar na lubre: Treinta años de folklore y leyendas

La mítica banda coruñesa Luar na Lubre celebra su XXX aniversario con una gira que pasó por Almería, llenando el Teatro Cervantes y hechizándonos a todos con su magia


Han pasado más de tres décadas desde que un joven coruñés, Bieito Romero, decidió vender su emisora de radio-aficionado para comprarse una gaita y un vinilo, ‘Fonte do Araño’, del ya entonces referente de la música popular gallega, Emilio Cao. Ambas adquisiciones cambiaron su vida de una forma que él no podía imaginar. Algo después, allá por el año 1986 fundaba, junto a otros jóvenes amantes del folk de su tierra, una banda destinada a convertirse en mítica: Luar na Lubre. Un nombre que suena a magia y que cuando conocemos su significado – ‘el resplandor de la luna en el bosque sagrado de los druidas’ – nos deja claro que algo fantástico va a ocurrir al escuchar cada uno de sus discos.
El propio Bieito reconoce que fue un golpe de suerte el hecho de que poco después el gran Mike Oldfield se fijase en ellos, versionase un tema de su primer disco, ‘O son do ar’, e incluso los invitase a compartir escenario durante una de sus giras por España donde, por cierto, yo pude verlos por primera vez.
Pero mientras contaba esa historia en el escenario de nuestro Teatro Cervantes, también señalaba otra gran verdad: “si no hubiésemos sabido aprovechar el momento, gestionarlo y trabajar con tenacidad, no estaríamos aquí con vosotros esta noche”.
Y es que el pasado viernes nos encontramos con el magnífico directo de una experimentada banda, con dieciocho discos a sus espaldas. Un grupo a prueba de modas que sigue llenando auditorios. Una formación que mantiene intacta ilusión y proyecto. Pero que, sobre todo, continúa conservando la magia.
Comenzaron con ‘Leabhar Ghabhála’, un tema de uno de sus discos más ambiciosos, Torre de Breoghan, donde se acompañaban de la Sinfónica de Galicia. La ausencia, en este caso, de la orquesta no restó un ápice de fuerza a esta composición, con la que consiguieron atrapar al público desde el inicio.
A partir de ahí, la veteranía y virtuosismo de Bieito con sus gaitas – tradicional y midi – y acordeones, se sumó a las de Pedro Valero en las guitarras, Xan Cerqueiro en las flautas, y Patxi Bermudez y Xabier Ferreiro en las diferentes percusiones. No tan veteranas, sino muy al contrario, eran las féminas de la banda, con una maravillosa y participativa Antía Ameixeiras al violín y la nueva voz, Belém Tajes,  que se estrenaba oficialmente en Almería y que encaja a la perfección en la banda. Eso sí, imagino que comenzar en una formación tan legendaria cantando uno de sus himnos, el famoso ‘Chove en Santiago’ debió restarle alguna hora de sueño la noche anterior.
El recital transcurrió de forma tan fluida que las horas parecieron minutos, abordando algunos de sus temas más populares, como el ‘O son do ar’, la mencionada ‘Chove en Santiago’,  o la emotiva ‘Memoria Da Noite’, que pone música a un poema de Xabier Cordal dedicado al desastre provocado por el petrolero Prestige.
Pero, sobre todo, nos quisieron mostrar otros temas menos conocidos de su extensa carrera discográfica y quizás más apegados a sus raíces, al folk gallego, como ‘Centeás’, ‘ Camiño Do Norte’, la mini-suite ‘Xota de Xosé/Bretemas e Raiolas/Carballesa do Ibio’ incluida en su último disco, ‘Extra:mundi’, la trepidante ‘Nau’ – donde Belém animó al público a corear el pegadizo estribillo – la festiva ‘Schiarazulla Marazulla-A Carolina’ – danza macabra que es imposible no acompañar con pies y palmas o, casi en primicia, ‘Fonte do Araño’, su propia versión del tema de Emilio Cao.
Con la joven Antía presentando el ‘Ao pasar pola Coruña’ y alabando el sentido rítmico de los almerienses el concierto iba llegando a su fin y fue ‘The sailors hornpipe’, una melodía popular celta que ya usó Oldfield también para cerrar su Tubular Bells, la elegida para despedir. Pero el público quería mas, y ellos guardaban algunos ases en la manga para los bises: su versión del conocido tema tradicional ‘Os animais’, la bellísima ‘Camariñas’  y el tema de Victor Jara, ‘El derecho de vivir en paz’, con carga de profundidad incluida dirigida al peligroso hombre que ahora gobierna uno de los países más poderosos del mundo.
Emocionante final de un concierto que Belém reconoció que recordará siempre y, sin duda, también los almerienses guardaremos en nuestra memoria musical.

jueves, 2 de febrero de 2017

Entrevista a Bieito Romero (Luar na lubre)

La veterana banda gallega Luar na Lubre lleva treinta años mostrando Galicia al mundo. Mañana viernes llegan 
al Teatro Cervantes de Almería donde han agotado localidades tres días antes del concierto. Su líder, que lleva en la 
formación desde sus inicios, ofrece algunas claves sobre lo que estos maestros del folk ofrecerán en directo



Mi primer recuerdo de Bieito Romero fue ver tu nombre en la contraportada de "Voyager", de Mike Oldfield ¿Fue aquella versión de tu "O son do ar" por el mítico autor de Tubular Bells y el disco "Plenilunio" lo que os dio el espaldarazo definitivo?

Sin duda fue un espaldarazo importante o punto de inflexión que nos hizo recapacitar sobre la posibilidad de profesionalizarnos. El apoyo de Oldfield fue decisivo, pero más aún el hecho de saber aprovecharlo teniendo proyecto propio y por supuesto trabajando con mucha constancia y entendemos que con las cosas razonablemente bien hechas hasta hoy.

-  Celebráis vuestro XXX aniversario ¿Cómo se consigue que una banda de folk se mantenga tanto, yendo cada vez a más?

Pues no hay más fórmula que la de tener proyecto, ilusión en defenderlo, trabajar duro, con criterio y tenacidad, procurando entendernos lo mejor posible internamente.

- En vuestros últimos trabajos, "Mar Maior" y "Torre De Breoghán" conectasteis la música e historia de Galicia e Irlanda, pero en "Extra:Mundi" volvisteis la mirada a la península, adaptando melodías del País Vasco, Valencia, Cataluña, Castilla, etc. ¿Por qué esa mirada hacia otras culturas musicales?

El 80% de los conciertos que hacemos desde hace años son fuera de Galicia, en el resto de España. En sus diferentes tierras nos sentimos muy bien acogidos y apreciados, creíamos que aquel era un buen momento para homenajear a los diferentes territorios hermanos aunque con características, idiomas e identidades diferentes. Fue así como surgió la idea de hacer "Extra:Mundi" y no descartamos que esa idea tenga continuidad en el futuro porque nos agradó mucho.

- El disco “XXX Aniversario” no es una recopilación al uso, ¿Que tiene de especial respecto a un "Grandes éxitos"?

Precisamente que en él apenas hay "grandes éxitos" sino los temas más escondidos de nuestra amplia discografía y que brillan con luz propia exactamente igual que los llamados "exitosos". La característica que tiene este nuevo álbum es la inclusión de 3 versiones actualizadas de temas antiguos, una revisión personal de un tema mítico de la música celta gallega llamado "Fonte do Araño" del arpista y compositor Emilio Cao y la inclusión de la versión que Oldfield hizo de nuestro tema "O son do ar" y que el retituló como "The song of the sun".

-Por primera vez, y precisamente en Almería, se va poder escuchar a la nueva vocalista de Luar na Lubre, Belém Tajes ¿qué puedes contarnos sobre ella?

¡Efectivamente! Será la primera vez que ella haga un concierto oficial con Luar Na Lubre. Ya colaboró en el de inicio de gira en Santiago de Compostela pero este es su primer concierto dentro del grupo, y yo, personalmente, creo que Belém tiene una voz cargada de matices muy interesantes para el proyecto. Comenzó su andadura en el canto desde la música puramente tradicional y fue evolucionando a diferentes formas estilísticas más actuales. Sin duda creo que será una voz que aportará novedades gratificantes al sonido de Luar Na Lubre.

- Por último, ¿qué puedes adelantar sobre el espectáculo que mañana vais a ofrecer al público almeriense?



Vamos a hacer un repaso de nuestra trayectoria parándonos en diferentes momentos de la misma. Será un repertorio variado donde combinaremos lo lírico con lo épico y lo festivo, y seguro que disfrutaremos de la noche que, en este caso, tendrá cierto color celta y atlántico.




jueves, 26 de enero de 2017

Perales da calma y regala nostalgia

El septuagenario compositor y cantante presentó su último disco, “Calma”, en El Ejido, y dio un repaso su carrera, llena de canciones que ya son eternas.


Aquel que acuda a un concierto de Jose Luis Perales buscando sobresaltos o un subidón de adrenalina, se equivocaría tanto como el que asista uno de AC/DC o Helloween esperando quietud y melancolía, o a uno de Sabina para escuchar alardes vocales. Cada buen artista ofrece lo que sabe y puede hacer bien: Y lo de Perales es el amor, no le deis más vueltas. O el desamor, la tristeza, la melancolía, lo otoñal, en definitiva.
Y si bien es cierto que en un concierto de los Stones la media de edad de la audiencia suele ser baja, porque atrapan a las nuevas generaciones, raramente pasa con artistas como Perales, que ya comienzan su carrera escribiendo canciones claramente dirigidas al público adulto. Y ese era el tipo de público que el pasado sábado 21 de enero, noche con un frío que el artista parecía traer como parte del espectáculo desde su Cuenca natal, llenó hasta la bandera el Auditorio de El Ejido. Ese tímido chico que podía haber sido toda su vida un modesto electricista, a sus 72 años recién cumplidos sigue llenando recintos y emocionando al personal. Si jugásemos a las estadísticas, puede que sea uno de los autores que más usa las palabras "Te quiero" y "amor" en sus canciones, pero a los Zeppelin les ocurre lo mismo con "baby", y casi ningún duro roquero se lo echa en cara a Robert Plant.
Ofreció un show con un set-list milimétricamente estudiado para hacer aflorar las emociones, con su voz aún potente y cristalina, alternando sabiamente temas de su nuevo disco, "Calma", con otros de su extensa carrera, en su mayoría grandes clásicos ya, canciones que hasta los  más reacios tararearían sin dificultad de cabo a rabo.
Junto a él, una solvente banda, formada por músicos curtidos en estas lides. En las guitarras, David Escudero y Borja Montenegro, al bajo Santi Greco, Pablo Serrano en la batería, Gino Pavone en la percusión, Josemi Sagaste en vientos y acordeón y Pau Alvarez, como teclista y director musical.
De su último trabajo, producido por su propio hijo, Pablo Perales, sonaron temas que, sin sorprender, no dejan de ser bellas canciones: "En un banco de la calle", "Al otro lado de las montañas azules", "Si pudiera", la hermosa y acústica balada "El reencuentro", el ´swinguero´  homenaje a su nieto en "Canción para Guillermo", o la homónima "Calma". Un disco, según explicó, pensado como antídoto a la violencia que nos rodea. Perales tiene su punto reivindicativo, pero hay que saber leerlo entre líneas en unas composiciones cuyo proceso creativo incluye siempre su casa en el campo, chimenea, café, cigarrillos - cuando podía fumar - y su guitarra. Y el otoño, porque él siempre compone en esa estación. Alguien que reconoce solo haber escrito una canción fuera de nuestro país. Un Perales quejoso de que le considere un hombre triste, pero al que las canciones le salen así, no puede evitarlo. En ese contexto, comprendemos mejor porque de su mente surgen "Me llamas", "Si", "El amor", "Canción de Otoño" o ese éxito de su primer disco,  "Mis canciones",  en el 73, "Celos de mi guitarra”.
No faltaron algunos escritos para otros, como el famoso "Porque te vas", que dio la vuelta al mundo con "Cría cuervos" en la voz de Jeanette,  con el que inició un mini-set acústico, junto a "Creo en ti", coescrita con Bosé, y "América", dedicada al continente que tanto le ha dado.
Y, por supuesto, sus pesos pesados, ese "Y como es él", con anécdota incluida. Reconoció haberla escrito para Julio Iglesias pero “…al final no se la di”. Como resultado, se convirtió en uno de sus mayores éxitos, que ya es decir en una carrera como la suya.

O los dos bises que se tenía guardados en la manga, "Te quiero" - solo con este sube mucho la media estadística antes citada - o su famoso "Un velero llamado libertad" con el que se despedía, dejando unos minutos finales en solitario a su banda desfogándose a nivel instrumental, tras dos horas de pura contención y dulzura.
Aún así, el público abandonaba el abarrotado auditorio posiblemente con una sola palabra en la mente: Amor. Nuevamente, misión cumplida, Jose Luis.